miércoles, 31 de diciembre de 2008
martes, 30 de diciembre de 2008
La guerra de los 60 años
El domingo como acto de protesta contra las acciones llevadas a cabo por Israel tras la ruptura del alto el fuego por parte de los palestinos se juntaron unas mil personas ante la embajada israelí de Madrid para expresar su apoyo al pueblo palestino. Incluso una actriz, Alicia Hermida, leyó un manifiesto (igualito que con el Sahara Occidental...)que condena la pasividad de la comunidad internacional ante el sufrimiento del pueblo palestino. Viendo la cantidad de apoyos que reúne la causa palestina en España pocas me parecen mil personas delante de la embajada. Leyendo comentarios en blogs y foros parece que no cabe duda de que la sociedad española apoya mayoritariamente a los palestinos. Foros en los que se señala a Israel como el máximo responsable de la situación en Oriente Próximo. Gran facilidad para encontrar culpable a un problema que lleva enterrando soldados y civiles desde hace 60 años. Porque nada es tan simple.
El día siguiente de la declaración de independencia de Israel en el territorio asignado por la ONU los cinco estados árabes vecinos Líbano, Siria, Jordania, Iraq y Egipto se aliaron contra el naciente estado e intentaron invadirlo porque no estaban contentos con que se les hubiera asignado estas tierras para vivir. Desde entonces se han sucedido bombardeos, atentados terroristas, discriminaciones y altercados entre ambas poblaciones, casi siempre con intervención de terceros países. Israel a matado niños durante sus represalias, y los palestinos han volado autobuses llenos de niños. Es muy fácil juzgar todo esto desde la distancia (porque no olvidemos que nuestros conocimientos sobre lo que ocurre en esta zona del mundo se reduce a lo que aparece en los periódicos de vez en cuando) y señalar un culpable, pero en 60 años (o más si nos remontamos a la ocupación británica de una Palestina en la que ya convivían judíos y musulmanes) han pasado y siguen pasando demasiadas cosas como para que podamos distinguir entre victima y el verdugo. Es un problema complejo, de convivencia al fin y al cabo (porque ambas poblaciones tienen derecho a vivir donde viven)y que como todos los problemas debería ser solucionado mediante el dialogo. Es aquí donde deberiamos intervenir más activamente, presionando a musulmanes y judíos para que dejen a un lado las acciones violentas y se sienten a hablar para que deje de morir gente. Pero, como casi siempre, hay un bando al que le gusta menos hablar.
viernes, 19 de diciembre de 2008
La ignorancia
En defensa de la alianza de civilizaciones y para no ofender toleramos cualquier actividad por el hecho de ser una tradición, parte de su religión o lo que sea. Pero no nos confundamos, la tradición no hace que una practica deba ser tolerada y esas son cosas ante las que no tendríamos que ceder. Sus ideas y su religión igual de respetable que las nuestras, pero sin vulnerar los derechos de las personas. Claro que igual tampoco es que nuestra sociedad sea la más indicada para hablar de religiones que discriminan a colectivos o de personas que no pueden salir en "El Jueves". Me callo, no he dicho nada.
jueves, 18 de diciembre de 2008
Contra natura
Hace un par de días siguiendo un enlace desde un periódico digital encontré este artículo, me pareció bastante interesante y como dudo que pueda escribir algo mejor al respecto lo copio para que lo leáis. Aquí va:
Lo natural es parir con dolor, morirse antes de cumplir los 30 años, la suciedad, la enfermedad. Lo natural es que uno de cada diez niños no sobreviva al parto, que una de cada veinte madres fallezca al dar a luz. Lo natural es que sólo sobrevivan los más fuertes, que los miopes no lean. Nada más natural que el sarampión, que el cáncer, que la caries, que la peste, que la malaria.
La lucha contra natura es el verdadero motor de la historia. Es lo que de verdad nos diferencia del resto de los seres vivos: nuestra capacidad para sobrevivir a la naturaleza, por dura que sea, y en cualquier parte del mundo. Por eso hay humanos en el ártico y en el ecuador. La inteligencia es el medio, no el fin: es la forma más útil que han encontrado nuestros genes para perpetuarse, para inmortalizar esa ininterrumpida herencia de ADN que un día consiguió salir del agua, encender el fuego, cincelar sobre piedra la primera palabra, llegar a las estrellas. ¿Jugar a ser dios? Llevamos haciéndolo desde el momento en el que el homo sapiens inventó una herramienta y se convirtió en creador. Porque ningún otro ser vivo había modelado su realidad de tal forma como para que lo humano se convirtiese en la medida de las cosas.
El miedo también es natural, otra estrategia genética de supervivencia. Y de él nace una forma de miedo más refinada, que es la superstición. Veinte siglos de Iglesia Católica nos contemplan en defensa de lo natural, del orden establecido, de la comodidad de los márgenes explorados del conocimiento, del dogma contra la razón. La mala noticia es que vamos para atrás; antes había al menos espacio para la duda. “Porque, no pudiendo en manera alguna la verdad oponerse a la verdad, necesariamente ha de estar equivocada o la interpretación que se da a las palabras sagradas o la parte contraria”, admitía León XIII sobre las contradicciones entre los descubrimientos de la ciencia y la fe católica en su encíclica Providentissimus Deus, en 1893. Un siglo largo después, la doctrina vaticana se ha vuelto mucho más inflexible.
Hace décadas que triunfan en Roma las tesis de la contrarreforma frente al aperturismo del Concilio Vaticano II. Ganaron los que argumentan que la Iglesia Católica retrocede porque cede, que aquellos intentos por acercar a dios a la sociedad son la causa de la pérdida de fieles, que no es la fe la que tiene que adaptarse a los tiempos sino los tiempos los que tienen que detenerse para la fe. Es la montaña la que debe moverse, no Mahoma. La verdad no debe oponerse a la verdad. Y la verdad está en la Biblia, no en la ciencia, sentencia ahora Ratzinger frente a la vieja duda de León XIII.
Toda tecnología lo bastante avanzada es indistinguible de la magia, decía Arthur C. Clarke. Y la magia es la matriz del milagro, por eso fe y ciencia siempre se han llevado mal, porque compiten entre sí en el mercado de la esperanza. El milagro de la vida, su magia, es hoy una tecnología lo bastante avanzada como para que dos mujeres puedan compartir la maternidad natural de un bebé, para que una ponga el vientre y la otra su ADN. Pronto llegará el siguiente paso: que una mujer pueda tener un bebé mezclando su carga genética con el de otra mujer, su pareja, sin necesidad de que intervenga un varón. Ya se ha hecho con ratones. El siguiente salto es aún más alucinante pero no por ello mucho más lejano: a partir de una célula, de un pequeño pedazo de piel, se podrán crear espermatozoides con los que una mujer podría fecundarse a sí misma, sin necesitar el ADN de nadie más. ¿Contra natura? No mucho más que la penicilina o el viaje a la Luna. Sólo cambia nuestra capacidad de asombro.
Lo natural no es bueno por naturaleza, pero tampoco malo. Nada más natural que el ser humano, que su afán diario por aferrarse a la vida. Lo natural es morirse pero también luchar contra la muerte, por eso ahora vivimos casi cien años. Algunos genetistas aseguran que esa fecha de caducidad de los seres vivos, que ese límite a la inmortalidad, responde a una lógica darwinista, pues lo que no muere no evoluciona y hace falta transformarse en abono para dejar sitio a lo nuevo. En el siglo XX bastaron los antibióticos y lavarse las manos para duplicar una esperanza de vida que nadie sabe hasta dónde se puede prolongar en este siglo.
Lo natural también era que un amor durase toda la vida, pero es que antes la vida duraba muy poco. Respondía a una lógica: crear familias lo bastante estables como para proteger a la prole. Lo natural, en cualquier caso, es mucho más simple que un matrimonio: consiste en ese impulso ancestral, grabado a fuego en nuestra herencia genética, que lucha por perpetuar nuestro ADN. Para la naturaleza lo demás es superfluo, accesorio. Lo natural no sabe de peras y manzanas. Lo natural es el amor, aunque las que amen y quieran amar a un hijo, a su hijo, sean dos mujeres enamoradas.
Ignacio Escolar
Votemos
Una pantallita mitad roja mitad verde es lo que a dado de si la votación a la moción de Rosa Diez sobre la disolución de los ayuntamientos en los que gobierna ANV. Imposible ponerse de acuerdo ni en las cosas que en principio deberían ser fáciles..
La famosa Ley de Partidos que fue aprobada con los votos a favor de PSOE, PP, CIU, CC y el Partido Andalucista en teoría sirve para impedir "que un partido político pueda, de forma reiterada y grave, atentar contra ese régimen democrático de libertades, justificar el racismo y la xenofobia o apoyar políticamente la violencia y las actividades de las bandas terroristas". Total..que existe más o menos para impedir que esa gente, que dice querer la paz y derechos humanos y no se que más, pero que a pesar de ello es reticente a condenar atentados de ETA (aunque los lamenta), acceda a cargos públicos, de mayor o menor envergadura . Junto con el cargo público consiguen dinero que sale de nuestro bolsillo y un cabreo bastante generalizado. El caso es que un día por una cosa otro día por otra ,y entre discusiones acerca de no seque monja que vivía en no sedonde y no seque placa, esta gente sigue riéndose de la democracia gobernando en 42 ayuntamientos (en algunos con el apoyo de otros partidos como EA y EB). A pesar de que los 2 partidos (PCTV y ANV) en cuyas listas se presentaron han sido ilegalizados siguen conservando sus puestos como representantes públicos porque la ley no hace posible que se les expulse de sus cargos.
Y parece que PP y PSOE están de acuerdo. Condenan los caminos de ETA, saben que cuando alguien vota a Batasuna vota a ETA y saben que bajo siglas cada vez más imaginativas va a estar Batasuna intentando "engañarnos" una y otra vez. Pero votan diferente. El PP después de colaborar en una “profunda” modificación de la moción a votado a favor y el PSOE en contra. Mientras que el PP a ganado un par de miles de votos con esta moción no le parece al partido del gobierno que la ley actual permita disolver los ayuntamientos en manos de ANV. Esto teniendo en cuenta que son el partido mayoritario en el congreso(recordemos que es donde se “hacen” las leyes) me hace recordar los meses previos a la municipales cuando andaban jugando con ANV “te ilegalizo esta lista pero esta no..esta de aquí antes no pero ahora si es legal ”y me hace dudar sobre cuales son sus verdaderas intenciones con respecto a Batasuna y al País Vasco y que piensan ganar con esta actitud a mitad de camino de ninguna parte.
Estamos pagando a 350 personas para que nos representen en esa sala y esto es lo que están haciendo. 350 personas que tienen todo en su mano para acabar con esta burla de la que empiezan a formar parte. Una burla sin ninguna gracia.